Exfoliante corporal de café: el spa que empieza en la cocina y termina en la ducha


Introducción:
Hola, soy Crina y hoy te traigo un secreto que aprendí en una mañana de resaca y desesperación: el café no solo sirve para revivir tu dignidad, también sirve para exfoliarte como una diosa griega… de la cafetera.

Sí, porque en esta casa creemos en el autocuidado que también te despierta los sentidos y no te deja pobre en el intento.


🥣 Ingredientes:

  • 3 cucharadas de café molido (el barato, el caro, el que quedó abandonado: todo vale)
  • 2 cucharadas de aceite de coco (o de oliva si tu cocina es más gourmet que tu baño)
  • 1 cucharada de azúcar moreno (opcional pero muy recomendable si querés resultados más dramáticos)
  • Un bowl, un poco de fuerza de voluntad y una ducha que no te juzgue

👩‍🔬 Preparación:

  1. Mezclá todo en un bowl hasta que parezca una pasta de esos exfoliantes caros que te venden por millones.
  2. En la ducha, aplicá la mezcla con movimientos circulares suaves pero decididos (no queremos peleas con tu piel).
  3. Concentrate en zonas donde la piel parece olvidada: codos, rodillas, y todo lo que se siente como lija industrial.
  4. Enjuagá con agua tibia y salí de la ducha con olor a cafetería hipster.

✨ Resultados:

  • Piel suave como si hubieras dormido 12 horas y tomado 8 vasos de agua (spoiler: no lo hiciste, pero tu piel igual lo agradece).
  • Olor delicioso a café, perfecto para que te sientas el doble de despierta y el triple de interesante.
  • Estado mental: zen y con ganas de contárselo a tus amigas para que también se froten como gatos domésticos.

💬 Reflexión final:

¿Es un poco ridículo ponerse café en el cuerpo? Sí. ¿Funciona? También.
Además, si después te querés tomar un cafecito, ya tenés todo el set. Porque acá cuidarse no es cuestión de lujo: es cuestión de ingenio y de reírse de lo que sale mal.

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